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Hugo Chávez hasta el 2030

Por Democracia y Desarrollo

16.08.05 | A Chávez entusiasmó el control casi total que logró en los entes municipales, el 7 de agosto de 2005. Anunció que extenderá hasta el 2030 su permanencia en el poder. En ese año se cumplirán 200 de la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Aspira celebrar 2030, como término para la integración latinoamericana. Ante el Festival Mundial de Juventudes presentó como testimonio de sus realizaciones integracionistas, la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones, la unión de la Comunidad Andina y Mercosur, la creación de Petrocaribe, Petroandina, los acuerdos Petrobras-Pdvsa; Telesur y el Banco del Sur. Afirmó que han sido iniciativas suyas durante años en las Cumbres presidenciales, recibidas antes con gestos de duda, pero que ahora tienen cálido respaldo de Argentina, Uruguay, Brasil, el Caribe, así como de los pueblos andinos y centroamericanos.

En su geopolítica del petróleo, acaba de firmar convenios con Tabaré Vásquez para garantizar 25 años de suministro de petróleo a Uruguay, con Kirchner para canjear fuel oil por productos industriales argentinos y construir dos tanqueros en los astilleros Rio Santiago. Con Lula ratificó el proyecto de construcción de una refinería en el nordeste a un costo de $ 2.500 millones. La Ministra de Finanzas ecuatoriana llegó a Caracas para afinar la venta de bonos por $300 millones. Chávez apuntala su amistad con los gobernantes del subcontinente, y golpea duro a quienes se la ofrecen con palabras y no con hechos. Leonel Fernández, asistió, firmó y abrazó fraternalmente a Chávez en la Cumbre Energética y ahora recibe la noticia de que la República Dominicana no se beneficiará de Petrocaribe, por haberse adherido al NAFTA.

Comentaristas internacionales no le han prestado mayor atención a ciertos anuncios de Chávez. Para los colombianos es risible que nuestro comandante pretenda ser la figura central de los actos que en 2019 celebrará ese país en conmemoración de la batalla de Boyacá; igual reacción tienen los peruanos cuando Chávez les promete presidir en 2024 la efemérides de Ayacucho. En cambio, nuestros sectores democráticos se preguntan cómo podría prolongar el mandato hasta 2030. Pregunta que impone respuesta urgente pues la Constitución sólo permite una reelección. Hay elecciones parlamentarias en diciembre próximo y se supone que si Chávez obtiene mayoría calificada en la Asamblea Nacional habrá reforma constitucional.

En las municipales recientes el CNE reconoció una abstención cercana al 70%. En el referendo de hace un año la oposición obtuvo cuatro millones de votos, según las cifras del CNE. Ahora el número de electores de oposición, según el CNE, se redujo a 800.000. Los de Chávez, disminuyeron de 6.000.000 a 2.000.000.

En términos objetivos, 4 millones de chavistas y 3 millones de opositores se quedaron en sus casas. ¿Escenario atractivo para la oposición? No tanto. El árbitro y todo el sistema de administración electoral están controlados por activistas fanatizados del gobierno, y los electores de oposición, en su mayoría, creen que es inútil votar porque el oficialismo no reconocería nunca una victoria de la oposición. El pasado domingo Chávez afirmó: “por vía electoral jamás podrán derrotarnos”. Con palabras distintas los opositores están convencidos que no será mediante votos que Chávez abandonará el poder.

Allí está la mayor amenaza que gravita sobre Venezuela. Si por 25 años no hay salida electoral, ¿cómo se va a dirimir el conflicto interno que sigue latente, ahora agravado por la tesis de que la revolución bolivariana no admite que el colapso soviético fue el final del comunismo. ¿Retórica trasnochada? ¿Desequilibrio mental? ¿Provocación? Puede ser, pero en el universo no chavista está el país dinámico, productivo, que sonríe, ingenua o picaramente, con la cháchara presidencial, pero toma en serio la amenaza de la integración formal con Cuba. En los comicios municipales reapareció el olvidado Partido Comunista Venezolano, uno de los pocos que reivindica la ortodoxia marxista-leninista. Se convirtió en la segunda fuerza oficialista en Caracas, y tercera a nivel nacional. Explicable por el control político que ejercen sobre medios escritos y electrónicos creados por la revolución.

BUSH CONDENADO POR CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD

Nunca había sido tan áspera la retórica bélica entre Caracas y Washington. El Festival Mundial de la Juventud se inauguró el lunes 8, en la zona militar de Caracas, denunciando Chávez que el planeta está amenazado por la voracidad del imperialismo norteamericano “el más cruel y salvaje que ha existido”. La realización del Festival, fue incluido dentro del plan estratégico aprobado en La Habana por Fidel y Chávez, el 28 de abril de 2005, para la aplicación de la Alternativa Bolivariana (ALBA). Conforme lo publicado por Juventud Rebelde se constituyó un Comité Organizador integrado por cubanos y venezolanos. Venezuela suministró los pasajes de los 17.000 asistentes, provenientes de 144 países y los gastos para su manutención durante una semana. El acto inaugural tuvo como escenario la Escuela Militar y fue trasmitido en cadena nacional de radio y televisión durante tres horas. Las numerosas televisoras y radios del gobierno siguieron trasmitiendo los actos del festival, especialmente los discursos de quienes se identificaban como representantes de los partidos comunistas de sus respectivos países. Uno de los oradores españoles aclaró que había desfilado con la antigua bandera republicana porque es una indignidad reconocer como propia la que impuso Franco.

Un “juicio” contra Estados Unidos fue el espectáculo central de la fiesta. José Vicente Rangel presidió el Tribunal y llamó a testificar. Fueron desfilando, como acusadores, Siria, Vietnam, Corea del Norte, Zimbabwe, Palestina, y naturalmente los cubanos, encabezados por Ricardo Alarcón. Al frente de los bolivianos, Evo Morales y liderizando a los nicaragüenses Daniel Ortega. El principal testigo de cargo fue Chávez. Una intervención de varias horas, con marcado sentido mesiánico. “O se desmonta el imperialismo norteamericano o la brutalidad del imperialismo destruye al planeta. Tenemos que salvar al mundo, es la tarea que tenemos por delante”.

Agregó: “Yo no vengo a acusar a una persona, sino a la lógica imperial estadounidense”, no obstante lo cual, el tribunal acordó “someter a Bush a la justicia internacional por crímenes contra la humanidad.”

Al día siguiente, en el Panteón Nacional, el teniente coronel, con impresionante solemnidad retomó el juramento atribuido a Bolívar en el Monte Sacro, esta vez en nueva versión: no dar descanso a nuestro brazo ni reposo a nuestras almas hasta que nos hayamos liberado del imperio norteamericano. Insistió en su percepción planetaria: los pueblos del mundo derrotamos al enemigo o el enemigo acaba con nosotros: ese es el dilema. “Nuestra tarea es salvar al mundo, es mucho más grande que la asumida por Bolívar”. Justificó su propósito de mantenerse en el poder hasta 2030 porque los próximos 25 años constituyen el ciclo bolivariano para consolidar la revolución latinoamericana y asistir a la caída del imperio norteamericano.

A la tensa relación Caracas-Washington se agrega la suspensión de relaciones con el Departamento Antidrogas estadounidense (DEA). Se calcula que por Venezuela pasan anualmente más de 300 toneladas de cocaína colombiana, a cambio de armas destinadas a bandas de drogas y guerrilleros. Los expertos nacionales e internacionales estiman que los decomisos no sobrepasan el 15%. La cuestión se agravó con las denuncias de conexiones entre el tráfico de drogas y la minería ilegal en la Guayana venezolana, en complicidad con funcionarios militares venezolanos. Un nuevo término se agrega a las plagas que afligen a la región: NARCOMINERÍA.

El señor Sean Mc Cormack, vocero del Departamento de Estado, interrogado sobre la amenaza de Chávez de romper relaciones diplomáticas y detener la exportación de crudo a EE.UU., manifestó no estar al tanto ni haber leído estas advertencias, por lo que no tenía ningún comentario. Razón tiene entonces, Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, al afirmar que EE.UU. alterna duras acusaciones y otras muy suaves, como reflejo de una falta de coherencia en política exterior. “Cuando habla Chávez , reaccionan. No hay ninguna estrategia de pensar a largo plazo y en términos estratégicos”. Según Shifter, Venezuela es un tema potencialmente serio para EE.UU. y requiere una atención de más alto nivel, pero, nadie dedica tiempo a entender lo que está pasando en Venezuela y cómo debería responder EE.UU. El analista atribuyó la situación a la distracción del Departamento de Estado, que tiene sus ojos puestos, exclusivamente, en Iraq y Medio Oriente. Concluye el analista señalando las presiones por razón del petróleo que suministra Venezuela. Según él, Chevron hace lobby en Washington a favor de Chávez.

¿Hay conciencia en el escenario democrático internacional, de los peligros regionales que se derivan de la geoestrategia chavista del petróleo y de cerrar por 25 años salidas electorales, en el país que posee las mayores reservas energéticas del continente? Si la hubiere, la OEA, la Unión Europea, y los países amigos, tendrían que hacerse presentes, dentro del orden jurídico, para que los venezolanos recuperen el derecho del voto libre y justo como único instrumento que garantiza la convivencia pacífica.



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