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La energética relación entre Venezuela y USA

Por Sonia Schott (Globovisión) - El estado real de las relaciones entre la Administración Bush y el Gobierno de Caracas, además de algunas proyecciones a futuro, es lo más relevante de Venezuela en Washington en la semana del 2 al 6 de diciembre.

No hay duda que en los últimos tiempos el sector energético oficial venezolano, ha hecho todo lo posible para tratar de revertir la tendencia negativa que han vivido las relaciones entre los dos países. Mientras, el Presidente Chávez se mantiene desafiante, haciendo público despliegue de su manifiesta aversión por todo lo que tenga que ver con los Estados Unidos. Sin embargo, en secreto todos saben que continúa cultivando, ambivalentemente, su codiciada ilusión de ser invitado a la Casa Blanca.

Los representantes diplomáticos venezolanos en esta Capital consagran buena parte de sus esfuerzos a este asunto y no pierden las esperanzas de concretar ese mandato presidencial (ver columnas anteriores). Pero, mientras tanto y ante los numerosos intentos fallidos, este asunto se ha convertido en el karma de los embajadores venezolanos en Washington.

Es evidente que en estos momentos de campaña, tanto nacional como internacional, al Presidente de Venezuela le vendría muy bien un gesto amistoso de la Administración Bush, que se viera como una debilidad del Norte hacia un Chávez que se mantiene en su intransigente posición.

La costosa operación de seducción montada en esta Capital, tiene una intachable justificación, que hace correr por cuenta del sector energético un acercamiento para promocionar el negocio petrolero. Sin embargo, lo que se busca es hacer ver un cambio fundamental en las relaciones USA-Venezuela, que le pueda significar dividendos políticos al Presidente Chávez.

Como se verá es un complicado escenario, pleno de contradicciones, con lecturas que no son evidentes e intereses solapados que hacen difícil su compresión.

En ese contexto la pregunta sería ¿Han experimentado cambios reales las relaciones entre Washington y Caracas? Cambios, seguramente los ha habido y los sigue habiendo constantemente. Pero mejoría en términos políticos y de confianza: ninguna.

Ciertamente, el tema energético juega muy fuerte en una administración norteamericana que como la del Sr. Bush no tiene una gabinete ministerial sino, como dicen, un “Lobby petrolero”. En este campo no hay duda que todo lo mejor del negocio energético venezolano se lo han reservado para el capital norteamericano, que como nunca antes, hoy, goza de todos los privilegios posibles en los mejores negocios. Este hecho tiene fascinado a un influyente grupo de petroleros norteamericanos que justamente son los que más han venido “ayudando” a Bush a concretar sus aspiraciones de permanecer cuatro años más en la presidencia.

Tampoco hay que olvidar que el tema de la captación de inversión extranjera es prioritario cuando se trata de desarrollar proyectos de alta demanda financiera como el de la Plataforma Deltana.

Paralelamente, la coyuntura internacional ha favorecido estas gestiones, con un petróleo de Irak que cada día está más lejano y un gas de Bolivia que refrendariamente parece que se quedará por mucho más tiempo en el subsuelo de ese país.

A todo lo anterior se añade ese “repentino” cambio de posición de la estatal PDVSA de reforzar la inversión en CITGO para aumentar la participación en el mercado energético de la costa este estadounidense. Como se recordará, hasta hace poco se debatía incluso la venta de la referida empresa.

¿Entonces, se podría concluir que al mejorar las relaciones energéticas Venezuela-Usa, las políticas le siguen el camino, como ha venido sustentado el Embajador Álvarez? Haciendo la salvedad que aquí el rey es el negocio y un buen negocio es el desideratum, la respuesta es: No.

En efecto, la diplomacia norteamericana, ha marcado pautas claras y siempre ha visualizado las relaciones con Venezuela a través del prisma de un petróleo seguro porque el país vivía en una estabilidad notable que le proporcionaba su democracia. Al desaparecer la estabilidad, todo se ha transformado y no habrá partenariato real mientras no haya tranquilidad política.

Como bien nos los aseguró Neil Roger, Director de Departamento de Inversiones Extranjeras del Banco Mundial el pasado 3 de diciembre: “Venezuela ha abierto muy favorablemente su industria petrolera a los inversionistas extranjeros. Pero hay que establecer una clara diferencia entre el sector energético (venezolano) y la economía en general, porque la continua inestabilidad política (en Venezuela) ha mandado señales muy negativas al mercado. Yo no quiero personalizar ni quiero decir que a raíz de este Gobierno se presentaron estos problemas, pero la política económica implementada durante el gobierno del Presidente Chávez ha contribuido a deteriorar notablemente el clima de inversiones tanto para los inversionistas venezolanos como para los extranjeros. Yo por eso pienso que Venezuela debe resolver primero sus problemas políticos y tomar nota para poder aplicar posteriormente los correctivos necesarios en sus políticas económicas, para revertir la tendencia de su decrecimiento económico” concluyó.

En esta perspectiva y ponderando todos los importantes argumentos a favor de la importancia del tema energético, lo que en realidad está hoy en centro de las relaciones entre los dos países es en primer lugar la cuestión del Referéndum, no solamente como arreglo democrático-constitucional, sino como garantía de que se puede contar con Venezuela dentro del esquema energético hemisférico norteamericano.

En efecto, un funcionario del Departamento de Estado, minimizó el significativo silencio de los últimos días y la visita de Peter De Shazo, diciendo que la ausencia de declaraciones era una clara señal del respeto hacia los venezolanos en un momento en que se esta decidiendo su futuro y que la visita del referido funcionario era simplemente de rutina.

Nuevamente, la verdadera razón de estos últimos cambios es: el Referéndum. En efecto, tanto en Venezuela como en el exterior la consulta referendaria se ha tomado como referencia para la salida de la crisis venezolana “es por ello que todos los esfuerzos están orientados a alimentar esa alternativa, que además de tener la indudable virtud de ser constitucional, fue la opción presentada por el propio Presidente Chávez. Ahora, él (Chávez) está preso en su propia propuesta y el Secretario General Gaviria, ha sabido manejar muy bien la cuestión in situ haciendo progresar con mucha paciencia la situación y con estoicidad ha superado la animadversión del presidente venezolano. Nosotros consideramos que en este momento lo mejor es la discreta observación, es por ello que las declaraciones sobre Venezuela se han hecho cada vez más raras. Eso sí, haciéndole ver (al Gobierno de Venezuela) que la Comunidad Internacional no aceptará que ninguna de las partes desconozcan los resultados. Ese fue precisamente el mensaje que llevó De Shazo. Contrariamente a lo que dicen, nosotros no estamos (en Venezuela) ni con el Gobierno, ni con la oposición, estamos con la decisión de los venezolanos, que es la única que garantizará de estabilidad política allá y por ende lo que nos asegura que su país sea para nosotros una fuente segura y confiable de petróleo” nos aseguró un miembro del Lobby petrolero de esta Ciudad.

En estas condiciones, la interrogante permanece y lo menos que se puede decir es que no habrá mejora cualitativa de las relaciones Venezuela-Usa hasta tanto no se despejen las expectativas que ha generado la consulta popular. Sin embargo, lo que si está claro es que aquí están muy concientes de las enormes dificultades financieras que tiene por delante Venezuela en los próximos meses y que sea cual fuere el gobierno que este al frente, estarán dispuestos a ofrecer todo tipo de ayuda para evitar un naufragio, que arruinaría el negocio petrolero y pudiera ser la gota de agua que rebase ese caldero político en que se ha convertido toda la región andina.

La percepción aquí es que los márgenes de maniobra extra constitucionales en Venezuela se han venido cerrando considerablemente. Que poco a poco las partes han venido aceptado las reglas de juego. Que la recolección de firmas transcurrió ejemplarmente. Entonces el momento solo permite ayudar y no interferir, porque si todo se logra en paz, habrá negocio y florecimiento para todos, de lo contrario, todos perderán.

 



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